En automoción, las piezas pueden estar expuestas a sales de deshielo, ciclos térmicos y cargas mecánicas exigentes. La aleación zinc-níquel es una de las alternativas utilizadas para aumentar la protección con espesores contenidos. La composición, el pasivado y las prestaciones deben definirse y validarse para cada especificación.
Nota informativa: Este contenido es divulgativo. La mención de una tecnología no implica que forme parte de las líneas actuales de Autocromes. La disponibilidad y la idoneidad deben confirmarse para cada pieza y proyecto.
Al introducir níquel en la fase γ (gamma), el recubrimiento Zn-Ni:
El resultado: tornillería, bridas o carcasas con una fase de mantenimiento mucho más extensa y menos riesgo de agarrotamiento en líneas de montaje.
Una línea de zinc-níquel puede configurarse para tratar desde tornillería y bridas hasta piezas de mayor tamaño, siempre dentro de sus límites de proceso.
Todo el ciclo está monitorizado con dosificadores automáticos de ZnCl₂ y NiCl₂, registro de corriente efectiva y agitación mecánica para evitar gradientes iónicos.
Los ensayos de niebla salina pueden utilizarse para comparar sistemas de zinc y zinc-níquel, siempre con el mismo sustrato, pretratamiento, espesor y criterio de fallo. Sus horas de ensayo no deben convertirse directamente en años de vida en servicio.
Las juntas de motor reciben ciclos de −40 °C hasta +140 °C. El coeficiente de dilatación del Zn-Ni se aproxima más al del acero que el zinc puro; la capa no craquea ni se abomba, evitando corrosión subcutánea.
Los tornillos tratados con Zn-Ni pasivado y sellado pueden lubricarse con aceites de montaje sin degradarse. El par se mantiene y la remontabilidad es alta, algo vital para mantenimiento postventa.
La aleación y el pasivado trivalente están exentos de Cr⁶⁺ y cadmio; cumplen REACH, RoHS y la instrucción francesa ARRÊT 2020-256 sobre residuos peligrosos.
Cada referencia se integra en la trazabilidad MES de fábrica: código rápido, lote químico, curva de amperaje y control de densidad.
¿Se puede aplicar pintura sobre Zn-Ni?
Sí, pero solo después de un sellador específico o imprimación epoxi. De lo contrario, la adherencia puede ser irregular.
¿El proceso afecta a piezas templadas? El proceso puede trabajar a temperaturas moderadas, pero el riesgo de fragilización por hidrógeno debe evaluarse y, cuando proceda, controlarse mediante un deshidrogenado posterior validado.
¿Es posible seleccionar zonas sin recubrimiento?
Se aplican enmascarados con lacas pelables o tapones de silicona para alojamientos de gran precisión.
La evolución de estos sistemas incluye pasivados sin cobalto y sellantes con nuevas formulaciones. Cualquier mejora debe validarse con ensayos reproducibles antes de incorporarse a una especificación industrial.
La aleación zinc-níquel puede ser una opción adecuada para piezas automotrices sometidas a corrosión y temperatura. Su idoneidad debe confirmarse mediante el espesor, la composición, el sistema de pasivado y los ensayos exigidos por el proyecto.
Autocromes trabaja actualmente con cincado electrolítico ácido y alcalino, cromo duro, Autoforesis Aquence® y pintura en polvo para piezas metálicas. Para cualquier proyecto —también cuando se estudia una tecnología distinta— conviene revisar el material, la geometría, el volumen, la especificación y las condiciones de servicio. Contacta con Autocromes para valorar los requisitos y la viabilidad industrial.