Respuesta corta: en una pieza cromada y rectificada deben definirse tres estados dimensionales: cota de preparación, cota después de depositar cromo y cota final tras el acabado. Además de la dimensión principal, hay que acordar espesor remanente, tolerancia, geometría, rugosidad, referencias de medida y transiciones.
Si cromador y rectificador reciben instrucciones separadas, puede quedar poco material para acabar, eliminarse demasiado recubrimiento o alcanzarse el diámetro sin cumplir redondez y rugosidad. La ruta debe diseñarse como un único proceso.
Es la dimensión después de retirar desgaste, óxido o recubrimiento antiguo y generar una superficie apta. Debe eliminar el daño sin debilitar la pieza. Su valor define la pérdida que habrá que reconstruir.
El depósito debe dejar material suficiente para que el rectificado elimine irregularidades y consiga la geometría especificada. En una superficie cilíndrica exterior, la dimensión antes de rectificar será mayor que la cota final; en una interior, el diámetro será menor. Ese sobrematerial no puede elegirse sin conocer longitud, diámetro, estado y precisión requerida.
Es la dimensión funcional entregada, con su tolerancia y condiciones de medida. Debe indicar las referencias, la temperatura de referencia y el instrumento o método aplicable cuando la precisión lo exija.
En un eje, el aumento de diámetro equivale aproximadamente al doble del espesor radial cuando el depósito es uniforme en lados opuestos. En la práctica, la capa puede variar por la geometría y la distribución de corriente. Después del rectificado se elimina parte del cromo. Por eso, el plano de reparación debe distinguir cuánto se deposita de cuánto debe permanecer en servicio.
Las aristas y extremos pueden recibir más depósito. Se necesitan transiciones adecuadas y, en algunos casos, prolongaciones o zonas de salida que después se mecanizan. Un borde abrupto puede astillarse o concentrar tensiones.
Dos secciones pueden tener el mismo diámetro medio y, sin embargo, estar ovalizadas o presentar conicidad. Define la geometría que exige el apoyo, el sello o el ajuste. Para piezas largas, conviene medir varias secciones y orientaciones.
La superficie recuperada debe relacionarse con un eje o una referencia funcional. Si se rectifica apoyando en centros dañados o referencias incorrectas, el diámetro puede quedar dentro de tolerancia y aun así generar vibración.
La rugosidad influye en fricción, desgaste, lubricación y comportamiento de juntas. Especifica el parámetro, el límite y, cuando sea necesario, la dirección de las marcas. “Brillante” o “pulido” son descripciones visuales, no requisitos metrológicos completos.
Los extremos de la zona cromada deben coordinarse con radios y hombros. El rectificado necesita una salida físicamente posible; una geometría cerrada puede exigir una estrategia especial. El plano debe mostrar dónde termina la superficie funcional.
Un aporte térmico excesivo puede dañar el recubrimiento o el sustrato. Una muela o unos parámetros inadecuados pueden producir fisuración, quemado, mala rugosidad o pérdida de geometría. La refrigeración debe alcanzar la zona de contacto y el proceso debe evitar cargas y vibraciones.
También existe un riesgo más simple: retirar tanto cromo que el espesor remanente no cumpla la función. La medición intermedia y la planificación del sobrematerial reducen ese problema.
Autocromes realiza cromo duro industrial para piezas nuevas y reparaciones y puede coordinar operaciones de mecanizado y rectificado con empresas especializadas. La propuesta se define a partir del plano, las mediciones y el estado real; no debe asumirse una cota de preparación sin una inspección suficiente.
Debe acordarse entre quien conoce la función, quien prepara la pieza, quien deposita el cromo y quien realiza el acabado. Una decisión aislada puede hacer inviable la siguiente etapa.
La diferencia aporta información si las cotas y referencias son comparables, pero no describe por sí sola la distribución local ni todas las zonas.
No. La superficie debe cumplir la rugosidad y la topografía adecuadas para su función, especialmente en juntas y lubricación.
Si necesitas definir una reparación con cromo y rectificado, envía a Autocromes el plano, el material, las medidas actuales, la cota final y la función de la superficie. Conviene cerrar la ruta antes de mecanizar, cuando todavía hay margen para decidir.